domingo, 28 de mayo de 2017

Ustedes y Yo


          Ustedes y yo tenemos algunas ideas en común pero también serias discrepancias. Desde luego, un objetivo central de este blog es que el próximo Presidente de la República sea una persona decente y, en cambio, para la mayoría y, a ratos parece, para la totalidad de ustedes no importa que no lo sea, con tal de que derrote a la Nueva Mayoría y deje sin efecto las medidas revolucionarias de Bachelet 2.0 que han perjudicado al país, reduciendo el crecimiento y el empleo.

          La diferencia fundamental es que ustedes estiman como lo más importante ganar, aunque sea con Piñera, y yo estimo como lo más importante defender verdades, principios y valores a los cuales se contrapone Piñera y votar por un candidato intachable, pues lo hay y se llama José Antonio Kast, aunque por el momento no parezca que va a ganar. Pero hay mucho tiempo por delante.

          En 2009 ustedes ganaron y yo perdí porque no voté por el triunfador. Es perfectamente posible que en 2017 vuelva a salir elegido Piñera pese a que, en mi opinión, carece de atributos elementales para ser Presidente y, además, no hizo un buen gobierno. Como soy el único capaz de escribir y probar esto último, mis escritos y opiniones aparecen en cada vez menos medios y a veces sólo en este blog. Porque Piñera tiene un grado de control sobre los medios y las opiniones que ustedes ni siquiera se imaginan. Y, créanme, le ha “puesto fichas” a todo el mundo. Tal vez por eso (es sólo una sospecha) opinólogos de izquierda, que por la naturaleza de las cosas deberían estarlo atacando a él, a lo que se han dedicado preferentemente es a destruir a Guillier. Y ya lo han conseguido en buena medida, porque en la última encuesta Criteria Research –-que es la única que pregunta por la segunda vuelta presidencial y por eso casi nadie la publica— Beatriz Sánchez supera a Guillier… y también a Piñera en segunda vuelta.

          De modo que, a raíz de esto, se puede pronosticar que los fuegos se van a dirigir en adelante preferentemente contra ella. Y Piñera siempre estará, como de costumbre, bastante a salvo… excepto en este blog.

          Además, él tiene una ventaja política: no le molesta a la izquierda ni a los comunistas porque ha satisfecho el odio que inspira a los revolucionarios, al haber traicionado y condenado a los militares y haberse convertido en el principal agente castigador de ellos (bajo su gobierno triplicó las querellas en su contra). Pero eso a ustedes tampoco les importa. A mí sí, y lo considero hasta escandaloso. En días pasados no fui a votar al Colegio de Abogados porque la lista de derecha triunfante y que ha dirigido el Colegio por años ha sido cómplice pasiva de la prevaricación de los jueces contra los militares y hasta aplicó censura previa a un artículo mío entregado a la Revista del Colegio, que criticaba una sentencia dictada contra todo derecho (puede leerse ese artículo en mi blog del 27.03.15).

          Y en 2009 ustedes no tuvieron escrúpulo en elegir Presidente a quien había sido recién condenado por un delito, la compra de acciones con información privilegiada. Lo hicieron a sabiendas y no les importó. Ustedes son el establishment que manda y defienden lo que creen que más les conviene. Pero hay una cosa que ustedes y ni siquiera el mismo Piñera pueden controlar: mis opiniones en este blog. Y yo les pruebo –basta que lean mi blog inmediatamente anterior para acreditarlo— que el prontuario de Piñera es negro e incompatible con lo que debe exigirse al ciudadano Presidente de la República. A ustedes esto tampoco les importa, pero a mí sí.

          Amigos de mis hijos les han dicho: “estoy de acuerdo en todo con tu papá, pero voy a votar por Piñera”. Así también opinan muchos de ustedes. Cuando yo expongo las trampas de toda índole que él hace, es notorio –yo puedo verlo diariamente--  que menos de ustedes leen mi blog, porque les molesta, les dice lo que no quieren oír y su conciencia protesta en silencio, cosa siempre incómoda o desagradable.

Un lector, muy amable, me sugiere, en los comentarios al blog, que escriba sobre otros temas nacionales e internacionales en vez de seguir exponiendo a Piñera tal como es. Pero yo creo que mi deber es hacer esto último. El mundo puede esperar a que yo trate otros temas, pero Chile no debe desatender éste ahora.

          Algo que sucedió en 2009 fue muy ilustrativo y parecido a lo que sucede ahora: el adversario de Piñera, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, en el mismo foro presidencial en que aquél había declarado que el gobierno de Pinochet era peor que el de Allende –a ustedes tampoco les importó eso entonces ni les importa ahora, pero a mí sí, porque no es verdad-- denunció que Chile Transparente había comunicado a Transparencia Internacional la condena de la Superintendencia a Piñera por compra de acciones LAN con información privilegiada. ¿Y recuerdan ustedes qué pasó? Que, a raíz de eso, renunció el directorio o consejo de Chile Transparente ¡en protesta porque se hubiera comunicado esa condena a Transparencia Internacional! Es decir, fue desmantelado Chile Transparente por haber sido transparente. El establishment piñerista tuvo tal poder (lo mantiene) que puso en crisis a esa entidad por publicar la verdad y ser transparente. Valores y principios completamente trastocados en aras de un triunfo electoral.

          El país no ha cambiado en estos cuatro años y la situación ahora se repite. Piñera ha sido recién sorprendido con más del 70 % de su fortuna depositada en paraísos fiscales a nombre de sus hijos y nietos y a ustedes, al establishment, no le ha importado nada, tanto que de todas maneras encabeza las encuestas y hasta mejora en ellas. Salvo en segunda vuelta contra Beatriz Sánchez, en que pierde, pero esto lo pregunta una sola firma encuestadora, Criteria Research, y no se publica en los principales medios, ergo no ha sucedido. Y así como por unanimidad todos comenzaron a torpedear a Guillier cuando igualó a Piñera (nadie sabe quién  --o mejor dicho, todos saben— convenció hasta a los opinólogos izquierdistas de plegarse a hacerlo) ahora van a comenzar a torpedear a Beatriz Sánchez. Sobre todo que sus ideas están a la izquierda de Bachelet 2.0, las cuales son precisamente la causa de que muchos apoyen a Piñera.

          Lo que más me dicen, y supongo que la mayoría de ustedes piensa lo mismo, es que yo albergo odiosidad personal contra Piñera (a) por envidia o (b) porque me derrotó en la parlamentaria de 1989 o (c) porque alguna vez me reprobó en un examen de economía.

          Pero no es así. (a) No lo envidio. Nada me gustaría menos que ser como él; (b) sí me derrotó en 1989, pero no le tengo rencor por eso, aunque sí rechazo las cosas que me hizo en la campaña, entre ellas un espionaje que él mismo me dio a conocer, porque me llamó para amenazarme que si yo revelaba un episodio en que él estaba envuelto se vengaría de mí revelando un donativo de Pinochet a mi campaña. Para desgracia suya, yo ignoraba que en mi comando se había hablado de dar a conocer el episodio del Banco de Talca, pero Piñera lo supo antes que yo, lo que delató el espionaje; (c) No me reprobó en un examen, sino que me aprobó en el único ramo que tuve con él.

          Ahora, cuando la denuncia de Ciper ha revelado que la sociedad “Ilíada” de sus nietos, radicada en un paraíso fiscal y formada con un aporte de un millón de pesos cada uno, ha aportado 500 millones de dólares a la sociedad “Eneida” de sus hijos, Piñera confiesa: “Efectivamente en algunos casos hemos extendido sociedades a los nietos, lo que es una acción o un concepto que es perfectamente legítimo, legal y sano” (“La Tercera”, 26.05.17).

          Entonces, todos esperamos el instructivo de Impuestos Internos para que nos informe cómo podemos “extender” mediante una sociedad nuestro patrimonio a los nietos en un paraíso fiscal sin pagar impuesto a la renta ni a las donaciones. Y, sobre todo, cómo esos nietos pueden aportar 500 millones de dólares a otra sociedad habiendo aportado a la propia sólo un millón de pesos cada uno. Si todo eso es “legítimo, legal y sano”, debería ser un derecho ampliamente compartido y queremos saber cómo hacerlo para librarnos de los tributos que primero elevó Piñera (al tiempo que los eludía) y después este gobierno, porque hasta ahora Impuestos Internos ha llamado a esa conducta  “simulación” y “elusión” (si es que no “evasión”) y nos ha perseguido y gravado sin misericordia por observarla, sin darse cuenta de que era “legítima, legal y sana”.


          Si ustedes piensan que todo eso está bien, sin duda estamos en distintos bandos y por algo tenemos distintos candidatos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El Candidato del No


          Cuando me fui de “El Mercurio” el 31 de diciembre de 2008 no me preguntaron a quién propondría para que me reemplazara en la columna de los miércoles, pero si lo hubieran hecho yo les habría sugerido a Gonzalo Rojas Sánchez. Y como el Diablo –ustedes saben a quién me refiero— no metió su cola, lo nombraron.

          Pues bien, nunca me he felicitado tanto de esa designación como hoy, a pesar de que siempre he estado de acuerdo con las anteriores columnas de Gonzalo. Pero es que la de hoy las supera a todas en claridad, coraje y llegada directa al hueso. Ella se refiere con franqueza a ese resto náufrago lamentable en que se ha convertido la UDI de hoy, que ya no puede haber renunciado a más principios, lealtades y verdades, a tal extremo que se ven precisados a marcharse de ella quienes los siguen profesando, es decir, las personas de derecha con alguna estima por la ética.

          Por fortuna, en este año de elecciones presidenciales, tenemos un candidato de derecha –no de “centroderecha”-- como hacía muchos años no habíamos logrado levantarlo: el diputado José Antonio Kast. Precisamente fue uno de los conminados a marcharse de la UDI para poder seguir defendiendo sus ideas y valores. Y él, tras eso, ha logrado lo más importante para poder competir en la elección presidencial, las firmas necesarias para participar el 19 de noviembre.

          Se da la curiosa circunstancia de que, siendo heredero natural del “Sí” de 1988, y también, probablemente, será el 19 de noviembre próximo el único del “Sí” entre todos los que compitan, según permiten avizorar las encuestas, hoy se singulariza más por los “no” que caracterizan su trayectoria:

          No ha cambiado nunca de línea política, no ha sido acusado de emplear boletas ideológicamente falsas para obtener financiamiento electoral, ni menos de emplear el dinero así obtenido para financiar, no la elección, sino pagos de una empresa suya; no mantiene la mayor parte de su patrimonio (ni, de hecho, nada de él) en paraísos fiscales del exterior para eludir impuestos, no ha renegado del Gobierno Militar ni mucho menos ha dicho que fue un gobierno “peor que el de Allende”; no le fue a hacer guardia de honor a la capilla ardiente de Hugo Chávez ni ha proclamado a un alto dirigente comunista como “un grande de la historia de Chile”; jamás se le habría ocurrido conspirar contra la UDI en el “caso Spiniak” ni declararse “conmovido” por las acusaciones atrozmente falsas de Gemita Bueno contra un senador del partido; no tiene en su pasado un proceso por haber comprado acciones de un banco, del cual era gerente, con dineros del mismo banco ni ha estado nunca prófugo de la justicia; no ha sido sorprendido conspirando contra ninguna competidora o competidor suyo aspirante a una candidatura; no ha ordenado a subordinados suyos presentar querellas contra los militares que derrotaron al terrorismo marxista ni ha aumentado el financiamiento para los abogados de izquierda que acosan a esos militares ante la justicia de izquierda ni contribuido a mantener el financiamiento para el museo de la memoria marxista; no ha mantenido en un cargo de su confianza, políticamente estratégico, a un mirista confeso; no ha “dado vuelta” votaciones en la Cámara cuyo resultado previsible lo condenaría; no ha sido sancionado por comprar acciones con información privilegiada; no ha sido nunca procesado en Argentina por soborno ni una empresa controlada por él ha sido sancionada por colusión y por soborno en los Estados Unidos; no considera “cómplices pasivos” de delitos a los partidarios del gobierno que salvó al país de un régimen totalitario y derrotó al aparato terrorista armado de éste; no ha presentado una moción de ley, como parlamentario, para obligar a los bancos a pagar intereses en cuenta corriente mientras negociaba con ellos para venderles un sistema de tarjetas de crédito, presionándolos así a subir su oferta; y, en fin, tampoco cree que Abel mató a Adán ni que el libro “Robinson Crusoe” lo escribió el actor Willem Dafoe ni que gaviota se escribe con “b” larga y un largo etcétera.

          Será una satisfacción moral votar, en noviembre, por el candidato de derecha que representa todos esos “no”.

domingo, 21 de mayo de 2017

Otra Carcajada de Sebastián


          Piñera siempre se ha reído de los chilenos, pero últimamente lo está haciendo a carcajadas. Todo el mundo sabe –lo publicó Forbes-- que tiene 2.700 millones de dólares y entonces él, como debe hacer una declaración de intereses y patrimonio para participar en las primarias, ahora le confiesa al país que sólo tiene 650 millones de dólares y que su mujer tiene otros 160 millones (“La Tercera”, 19.05.17). Escamotea dos tercios de sus haberes de la vista de los chilenos y afirma que “está yendo más allá de lo que la ley le exige”. ¿No es eso reírse de todos a carcajadas?

          Y antes le debe haber dado mucha risa cuando en 2010 nos aumentó los impuestos a los giles que tenemos el patrimonio acá y él aprovechó para llevarse 1.800 millones de dólares de la venta de LAN, Colo Colo y Chilevisión a paraísos fiscales del exterior. Vendió obligado, porque se había comprometido durante la campaña del 2009 a vender si era elegido presidente, pero no cumplió. Entonces, cuando lo pillaron (siempre lo pillan y hasta una vez, en los ’80, tuvo que andar 23 días prófugo por eso) tuvo que vender esas empresas en 2010, porque sus amigos le deben haber dicho, “Chato, hasta cuándo te sigues riendo de los pobres chilenos”.

Pero no quiso parar de reírse y afirmó acá que estaba dedicado “en cuerpo y alma” a gobernarnos y hacernos obras como el puente Cau Cau que después no funcionó o “mejorar” el Estadio Nacional, que disminuyó su capacidad de 80 mil a 45 mil. Todo eso le debe haber dado también mucha risa. No tanta como cuando dijo en la campaña de 2009 que el gobierno de Pinochet había sido peor que el de Allende (cosa que su hijo Sebastián repite aún hoy en twitter, según me llegó) y se debe haber muerto de la risa pensando en que los “cómplices pasivos” no tenían otra opción que votar por él. (Ahora tenemos otra).

Sea como fuere, cuando gobernaba nos tenía convencidos de que un “fideicomiso ciego” manejaba sus negocios y él no sabía nada de ellos, mientras acosaba a Julio Ponce para obligarlo a fusionar las Cascadas y así “hacer una pasada” con las acciones que sabía que tenía en una de ellas. ¿”Fideicomiso ciego”?: más de dos tercios de su patrimonio estaba en paraísos fiscales y se manejaba con los ojos muy abiertos, tanto que en su amor por la cultura antigua fundó la sociedad “Ilíada” en homenaje a Homero, con seis nietos suyos que aportaron, pese a su corta edad, un millón de pesos cada uno y eso no fue nada, porque luego esa sociedad aportó 500 millones de dólares (¿de dónde?) a otra, llamada “Odisea” (otro homenaje a Homero) que era de sus hijos. Estos últimos la habían formado aportando 4.495 millones de pesos cada uno (¿de dónde?) y es dueña de todavía otra más que, en homenaje a Virgilio, bautizó cono Eneida y está constituida en un paraíso tributario más sofisticado que Islas Vírgenes Británicas, el de Luxemburgo, según comprobó una investigación de Ciper, no desmentida hasta ahora y publicada en “El Mostrador” y no en “El Mercurio” ni “La Tercera”, por supuesto, que son los diarios que lee la G. C. U. que vota por Piñera aunque éste se ría de ella (y de ellos) todo el tiempo.

Pero muchos chilenos realmente merecen que él se ría de ellos, porque se enteran de todo lo que el personaje hace y, sin embargo, lo mantienen a la cabeza de las encuestas. Supongo que es porque tiene de generalísima de su campaña a Michelle Bachelet, que ha frenado al país en tales términos que una porción importante del electorado, cuyo 90 % no sabe ni entiende nada de nada, sólo quiere que por fin se vaya y deje de hacer leseras y lo único que recuerda es que antes había gobernado Piñera frenando mucho menos al país, pues sólo cayó del 30° al 34° en el ranking de competitividad mundial, aumentó en 50 % su endeudamiento y disminuyó su inversión pública, pero se podía vivir con eso y no con el caos del aumento de impuestos, cero inversión, menos de 2 % de crecimiento, huelgas por doquier, delincuencia desatada, gratuidad universitaria desfinanciada y Araucanía en llamas que ha generado Bachelet.

          Por mi parte, siempre les digo a los que votan por Piñera: “¡qué agradable es tener un candidato probo, de derecha y que no se ríe de uno, como José Antonio Kast!” Y estoy seguro de que casi siempre diviso un destello de envidia en su mirada.

jueves, 18 de mayo de 2017

Debate de País Desinformado


          Ha habido un largo debate, en “Cartas” de “El Mercurio”, a propósito del proceso contra el ex Comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, entre un profesor de la Universidad Diego Portales, Jaime Couso, y el ex alcalde y ex ministro de Piñera, Jaime Ravinet, acerca de si el citado uniformado pudo o no negarse a cumplir la orden de fusilamiento contra 15 personas en el regimiento Arica de La Serena, el 16 de octubre de 1973.

          Pero hay una cosa en común entre ambos polemistas: su completo desconocimiento de los hechos. Yo los he estudiado y en 2000 escribí un libro acerca de ellos y otros acontecimientos contemporáneos, titulado “La Verdad del Juicio a Pinochet”, que estuvo bastante tiempo en la lista de los más vendidos y nunca fue refutado por nadie, como lo hizo notar años después el historiador Gonzalo Vial.

          La verdad fue que Cheyre no tuvo injerencia alguna en los 15 fusilamientos de La Serena. Ni siquiera el comandante del regimiento, coronel Ariosto Lapostol, supo con antelación de ellos, como tampoco el general Sergio Arellano, delegado de Pinochet, que recién había llegado y estaba reunido con aquél. Ambos se hallaban a bastante distancia del lugar de los fusilamientos, que resolvieron por sí y ante sí el comandante Sergio Arredondo, que venía en la comitiva de Arellano, la cual integraba por primera vez, y el oficial, reincorporado en 1973 al regimiento de La Serena, Tommy Harris. Ambos sustrajeron de la cárcel local a 15 izquierdistas y les dieron muerte sin juicio previo.

Tres de los fusilados probablemente iban a ser condenados a muerte por un Consejo de Guerra, por recomendación de la auditoría de la II División con sede en Santiago, de la cual dependía La Serena. Pero eso iba a ser resuelto allá. A Arellano se le había pedido llevar esa recomendación a La Serena. Las otras doce muertes no tenían por qué haber sucedido.

          Pero, acontecidos los hechos, el coronel Lapostol ordenó publicar al día siguiente, en el diario “El Día” de La Serena, un comunicado diciendo que los quince fusilamientos habían tenido lugar cumpliendo una sentencia del Tribunal en Tiempo de Guerra, lo cual no era efectivo, por cierto. Este comunicado fue llevado al diario por el teniente Emilio Cheyre, ayudante del comandante del regimiento y por orden de éste.

Entonces, si el 16 de octubre de 1973 hubiera habido una sentencia de muerte de un Tribunal Militar de La Serena, ésta habría debido referirse a sólo tres de los quince ejecutados. Pero tal tribunal quedó paralizado por el fusilamiento masivo y sólo hubo una anotación manuscrita en el respectivo expediente, dando cuenta de las quince ejecuciones. Ese expediente existía todavía en 1986, pero después desapareció misteriosamente.

          La verdad es que la situación de la justicia militar en 1973 era tan caótica que en 1975, dos años después, en la causa 5 A – 73, que se sustanció en la II División de Ejército, en Santiago, se dictó una sentencia rebajando de cinco años a 541 días la pena impuesta a Roberto Guzmán Santa Cruz, uno de los quince fusilados el 16 de octubre de 1973 en La Serena. Dicha sentencia le fue notificada a la madre del condenado, que había intercedido por él sin éxito en octubre de 1973. Poco después la Junta de Gobierno le concedió a ella una pensión de gracia, que rechazó indignada. Ella había sido partidaria de la Junta.

          Si “las instituciones hubieran funcionado”, cosa que rara vez acontece como es debido en Chile, el comandante del regimiento de La Serena debería haber denunciado las ejecuciones ilegales ante su superior jerárquico, el comandante de la II División en Santiago, que de acuerdo a un Decreto Ley de la Junta de Gobierno tenía plenas atribuciones judiciales, en su calidad de “Comandante de la Agrupación de Justicia y Seguridad Interior” (CAJSI) de la zona, para conocer y juzgar cualquier delito cometido bajo su jurisdicción. Pero el comandante de La Serena no denunció ni el CAJSI de Santiago juzgó.

          En los días siguientes los mismo lamentables hechos de La Serena se repitieron, con el mismo protagonista, en Antofagasta (14 fusilados) y Calama (26 fusilados), ahora bajo la responsabilidad del CAJSI de la I División, general Joaquín Lagos Osorio, al cual el general Arellano instó a proceder contra el referido protagonista, pero Lagos Osorio se negó y prefirió desde entonces, mediante comunicados públicos, culpar a la Junta de las ejecuciones ilegales y después al delegado del general Pinochet, al general Arellano, y al propio Pinochet. El CAJSI de la I División se demostró, pues, mucho peor que el de la II, que no hizo nada (si bien no fue requerido a hacerlo) pero tampoco falseó los hechos.

En realidad, después, en 1999 y 2000, el general Lagos Osorio se convirtió en uno de los principales acusadores del general Pinochet ante la opinión pública y en el habitual “juicio por los diarios”, habiendo sido el principal responsable de no juzgar los hechos que sucedieron bajo su jurisdicción. Con todo, esos hechos habían sido conocidos y juzgados por el Juzgado del Crimen de Antofagasta en 1986 y declarados debidamente amnistiados.

          Cuando habitualmente se habla de “los crímenes de Pinochet” se hace en referencia a las anteriores 55 muertes en que no tuvo arte ni parte. Habitualmente se le añaden otras 17 acaecidas en Copiapó, cuando la comitiva del general Arellano ni siquiera había dejado Santiago (ver mi blog anterior, del 12 de mayo, “La Verdad Desterrada”).

          Todo esto prueba que es verdad que algunas instituciones no funcionaron después del 11 de septiembre de 1973… pero no debe olvidarse que tampoco casi ninguna funcionaba antes de esa fecha, y por eso la mayoría democrática llamó a los militares. Y actualmente los Tribunales, en manos de la izquierda, tampoco funcionan, al menos en su aspecto esencial de respetar las leyes en juicios contra militares (r).

Pero valga aclarar que entre los militares algunos respetaron el funcionamiento de las instituciones después del 11 de septiembre de 1973. Por ejemplo, el hoy general (r) y entonces comandante y CAJSI de la III División de Ejército (Concepción), Washington Carrasco, que se aproxima a cumplir cien años, goza de libertad y no ha tenido problemas con la justicia. Bajo su mando parece que se hacían respetar las normas. Ni siquiera los jueces de izquierda, que han intentado perseguirlo y no respetan las leyes, han logrado acusarlo. “Hizo funcionar las instituciones” mejor que otros.

          En todo caso, el debate Couso-Ravinet, derivado del procesamiento actual e ilegal de Cheyre por ejecuciones en que nada tuvo que ver, estuvo completamente fuera de tiesto, porque se apartó de los hechos. Pues el tema central del mismo, si hubo o no “obediencia debida”, no tiene relevancia práctica alguna, porque llevar un comunicado a un diario por orden de su superior, que fue lo único que hizo el teniente Cheyre el 16 de octubre de 1973, nunca ha sido delito.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Piñera y la Mitología Grecorromana


          Mientras se blinda con equipos programáticos cada vez más numerosos, Piñera vive una doble odisea, porque cae en la encuesta de la primaria y pierde en la segunda vuelta presidencial. Y además se revelan, gracias a una investigación de Ciper Chile, todos los trucos que utilizó para constituir sociedades en paraísos fiscales, eludir los impuestos de acá (que él nos subió) y esconder su patrimonio recurriendo a hijos y nietos.

Así se ha convertido en un verdadero rey de los paraísos fiscales, con sucesión y todo, pues en ellos ha puesto hasta a sus seis nietos menores de edad formando una sociedad –“Ilíada” (¡qué diría Homero!)— la cual, no obstante tener un capital de un millón de pesos, ha logrado invertir 500 millones de dólares en  otra sociedad –Odisea (¡qué volvería a decir Homero!)--  formada por sus cuatro hijos. Ésta, a su turno, es dueña del Fondo de Inversión Privado “Mediterráneo” y de Bancard International Investments, constituida en las Islas Vírgenes Británicas. “Mediterráneo” fue el que tuvo la idea de comprar acciones de la pesquera peruana Exalmar cuando el Perú y Chile estaban enfrascados en un litigio relativo a las aguas territoriales.

Y para no omitir a la mitología romana, también Piñera creó entonces “Eneida” (¡qué diría Virgilio!) S.a.r.l. SPF, constituida en Luxemburgo, otro paraíso fiscal, por supuesto.

Su principal escudero, el diputado Nicolás Monckeberg (RN), ha debido mover su línea de defensa y hoy nos informa, en “El Mercurio”: “Los paraísos fiscales son lugares donde perfectamente se puede tener sociedades dentro de la ley”. Podría habérselo informado a la UDI antes de que ésta bajara a Laurence Golborne en 2013 por tener una cuenta en Islas Vírgenes Británicas. La UDI actual es claramente distinta, pues su presidenta se fotografía cada vez más con Piñera a medida que aumentan los hallazgos de sus sociedades en paraísos fiscales del exterior.

          A su vez, los nietos de Piñera –informa Ciper Chile-- han transformado un capital de un millón de pesos en un aporte de 500 millones de dólares a Odisea. Quiere decir que no sólo han heredado las habilidades de su abuelo para hacer “pasadas” rentables, sino que las han multiplicado, sobrepasando las capacidades de todos los demás impúberes del país. Los hijos tampoco lo hicieron mal, pues dice también Ciper que cuando eran estudiantes se las arreglaron para reunir 4.495 millones de pesos y aportarlos para adueñarse del 99,99 % del Fondo de Inversión Privado Mediterráneo, despojando a su padre de la mayor parte de su fortuna de US$ 2.700 millones, pues le dejaron tan solo US$ 600 millones, que es lo que ahora él ha declarado como patrimonio radicado en Chile.

          En otros países los políticos hacen esfuerzos por probar su ninguna vinculación con inversiones en paraísos fiscales. Ha sido el caso de Macri, en Argentina, que ha logrado mostrar su inocencia de eso, y de David Cameron, en Gran Bretaña. Al único que no parece importarle nada que ello se descubra es a Piñera, acostumbrado a reírse de los chilenos y faltar a la probidad impunemente, sin perder votos. Tanto que en 2009 resultó elegido Presidente cuando acababa de ser condenado por compra de acciones con información privilegiada, delito que a otros inversionistas les cuesta el ostracismo mercantil y político.

          Mucha gente esgrime, cuando se entera de mi insistencia en apoyar a un candidato probo y de derecha, como es José Antonio Kast, “¡es que Piñera va a ganar!” No es un argumento nacido de la ética política, por cierto, pero lo peor es que tampoco es verdad: las encuestas relativas a una segunda vuelta presidencial muestran que Piñera no va a ganar. La última, de Criteria Research, acredita que perdería contra la candidata de izquierda, Beatriz Sánchez, por 42 a 41 por ciento.

          A su turno, el único candidato de derecha, José Antonio Kast, ha triplicado sus votos al 3 % y ocupa en este momento el quinto lugar entre los presidenciables de primera vuelta, según la misma Criteria Research.

          Lo peor para Piñera es que en la propia primaria de ChileVamos, donde todo el mundo da por descontado que derrotará a Felipe Kast y Ossandón, este último se le ha acercado peligrosamente, al tiempo que él ha caído de manera pronunciada: en abril Piñera lideraba con 71 % versus 17 % de Ossandón y 12 % de Felipe Kast; en mayo los guarismos son 53 % Piñera, 33 % Ossandón y 4 % Felipe Kast. 

          El argumento “moral” de que “Piñera va a ganar y no importa cómo sea ni lo que haya hecho o haga” se derrumba. Que es como debe ser.

domingo, 14 de mayo de 2017

Socios No Tan Listos


          Por todo lo que leo de la actualidad, parece que al Partido Socialista lo han pillado haciendo algo execrable: el Estado le reconoció una gran cantidad de dinero a título de compensación por propiedades de las cuales los había privado el Gobierno Militar y ellos la invirtieron hace una década en valores y acciones que, a través de los años, parece que han duplicado su valor.

Pese a que eso no tiene nada de execrable, ha sido informado con caracteres de escándalo por sus adversarios políticos y los propios socialistas parecen admitir culpa en ello. Pero lo que nadie discute es que las cantidades originales más los réditos que han generado siguen radicados en el país y a nombre del Partido Socialista.

          Para mí la noticia debería haber sido esto último, y sin caracteres de escándalo sino de reconocimiento a un cambio virtuoso de sus dirigentes y militantes, porque desde mi infancia me enteré que a los socialistas les decían “socios listos” precisamente porque había patrimonios a su cargo que, a la hora de rendir cuentas, habían desaparecido, supuestamente en beneficio personal de los encargados de velar por ellos. Recuerdo, en particular, un generoso tren de ayuda que partió de Santiago para proveer a los damnificados del terremoto de Chillán en 1939 y que, puesto bajo la responsabilidad de los funcionarios socialistas del gobernante Frente Popular, llegó a destino muy desprovisto o con especies de muy inferior valor y entidad que las que originalmente había cargado. Por hechos como ése, la sátira política empezó a hablar de ellos como “socios listos” en vez de socialistas.

          Pero todo eso parece haber cambiado, pues ¿qué tiene de criticable que los encargados del patrimonio del partido lo hayan preservado e invertido en valores y acciones de oferta pública de las que componen todos los patrimonios cuantiosos que administran los gestores patrimoniales, comenzando por las AFP?

          Me ha sorprendido que el candidato Sebastián Piñera se haya plegado a la denuncia contra los socialistas por haber multiplicado su patrimonio partidario, en circunstancias que, personalmente él, se ha dedicado siempre a hacer lo mismo y, en particular, porque además cerca de las tres cuartas partes de sus haberes así invertidos los ha radicado en paraísos fiscales del exterior, cosa que no han hecho los socialistas y que sí habría sido criticable, sobre todo si afirman estar dedicados al público servicio del país.

          Los socialistas no hicieron eso, que se podría haber prestado para acusarlos de no estar contribuyendo a la prosperidad interna, sino a la de los señalados paraísos fiscales. Entonces ¿con qué autoridad moral los critica Piñera?

          La única conclusión que puede obtenerse de todo lo que se ha informado es que los tradicionales “socios listos” son claramente menos listos que él, pues si bien, y tal como él, han propiciado aumentos de impuestos sobre los patrimonios radicados en el país, a diferencia de él, su propio patrimonio lo han mantenido acá en lugar de refugiarlo en santuarios tributarios del exterior.

          Del análisis objetivo de la denuncia de que el patrimonio Socialista han duplicado su valor en una década lo único que se desprende es que los dirigentes y militantes de esa colectividad ya no son merecedores de que se les tilde de “socios listos”, porque conservan y multiplican los haberes a su cargo en lugar de hacerlos desaparecer; y los mantienen sometidos a la legislación chilena.

          El que sí merece ahora el título de “socio listo” es quien se las ha arreglado para multiplicar su patrimonio, subir los impuestos para otros que lo tengan y sustraer el suyo del pago de los mismos, resguardándolo en paraísos fiscales del exterior. Y, lo peor, haber declarado todo ese tiempo haber estado entregado “en cuerpo y alma” al servicio público de su país.

          Los socialistas ya no merecen ser llamados “socios listos”, pues en la política chilena ha aparecido uno mucho más listo que ellos.

viernes, 12 de mayo de 2017

La Verdad Desterrada


          Hoy aparece en “El Mercurio” una inserción firmada por el oficial (r) de Ejército Marcelo Marambio Molina, presidente de la asociación de los que fueron cadetes de la Escuela Militar entre 1968 y 1972. Yo sé lo que cuesta una inserción pagada en ese diario y por eso atribuyo a la generosidad y al número de esos egresados que haya sido posible su publicación.

          Lo que ella dice es que el oficial (r) Marambio debe entrar ahora a cumplir una condena de diez años y un día por un hecho en que participó, en octubre de 1973, por orden de un superior, no obstante haberle representado a éste tal orden. No da más detalles. Ni siquiera dice que el proceso judicial en su contra, que lo lleva a ser encarcelado por diez años y un día, es completamente ilegal e inconstitucional.

          Aparte de la ausencia de relato de los hechos, llama la atención, en la inserción firmada por el oficial (r), el grado en que él se desvincula de la gesta del 11 de septiembre de 1973 –e implícitamente lo hacen, junto con él, los cinco cursos de cadetes a los cuales presidía y que financian la inserción-- como si aquella fecha hubiera sido una efemérides negativa para el país, a la cual todos ellos tuvieron que plegarse sólo por un deber de obediencia a la disciplina militar que les era impuesta por sus superiores: “Somos los chivos expiatorios –dice la inserción— de un Gobierno Militar que los subtenientes de la época no buscamos ni provocamos”. ¿Se nos van al campo adversario los propios "soldados del '73"?

          Y ni una palabra para el completo abandono actual del estado de derecho respecto a los militares (r), que lleva a condenar a éste a 10 años y un día. ¿Qué les pasa a los “soldados del ‘73”? ¿Lo mismo que a más del 90 % de los chilenos?

          Entonces, ante la falta de información, primero recordemos los hechos: en el regimiento “Atacama” de Copiapó, en octubre de 1973, había un grupo de presos de extrema izquierda, uno de los cuales (un dirigente socialista de edad) comunicó al abogado que lo defendía en el juicio de tiempo de guerra, que se estaba preparando un intento de fuga y temía ser víctima de los disparos de los militares si aquél se concretaba.

          Al saberlo, la autoridad del regimiento dispuso el traslado de los trece presos al regimiento de La Serena, donde había instalaciones más seguras.

          El traslado se hizo en la noche del 15 al 16 de octubre y, según informó el capitán a cargo, Patricio Díaz Araneda, hubo un desperfecto del vehículo en la cuesta Cardones, lo cual aprovecharon los presos para intentar fugarse. Ello dio lugar a disparos de los uniformados que los trasladaban y a las muertes de los trece detenidos. Eso es lo que relata el informe del capitán Díaz Araneda.

El original de ese informe se extravió y no está agregado al proceso, pero éste lo cita por estar reproducido en la página 151 del libro “Los Zarpazos del Puma”, donde tiene fecha 17 de octubre de 1973. 

          Pero en la página anterior del mismo libro, la 150, está reproducido el oficio del comandante del regimiento de Copiapó, con fecha 16 de octubre, al encargado del cementerio local pidiendo sepulturas para los 13 muertos durante el traslado de la noche anterior. Es obvio entonces que las muertes tienen que haberse producido en la noche del 15 al 16 y no en la del 16 al 17.

          ¿Y qué importa todo eso? Importa, porque en Chile siempre todos están buscando a alguien a quien echarle la culpa y ése, en nuestro tiempo, tiene que ser Pinochet. Como también está probado en el proceso que la comitiva del general Arellano, delegado del general Pinochet, llegó el 16 de octubre a las 20 horas a Copiapó, la única manera de echarle la culpa de las 13 muertes de la noche anterior era ponerles a éstas una fecha posterior, el 17, y así lo hicieron la autora de “Los Zarpazos del Puma” y el juez del proceso y lo hacen ahora, según me ha sorprendido comprobar, los propios “soldados del ‘73”, que pertenecieron entre 1968 y 1972 a la Escuela Militar.

Pero, sabemos, “para mentir y comer pescado hay que tener mucho cuidado”, y tanto la autora del libro como el juez que la citó se olvidaron de que en la página anterior a la 151 en que le pusieron fecha 17 al extraviado oficio del capitán Patricio Díaz, que ordenó los fusilamientos por fuga, habían citado el oficio del comandante del regimiento, de un día antes, pidiendo sepulturas para los 13 fusilados de la noche anterior, que era la del 15 al 16. Y si hay algo indiscutido era que en esta última noche la comitiva de Arellano estaba todavía en Santiago.

          Yo estoy agotado de tanto sostener que si el 16 de octubre el comandante del regimiento pidió 13 sepulturas, los fusilamientos tuvieron que haberse perpetrado en la noche anterior y no en la siguiente. Pero esta verdad evidente por sí misma impide echarle la culpa a Pinochet, porque en la noche del 15 al 16 su general delegado estaba todavía en Santiago y, por tanto, no podía estar ordenando fusilar a 13 en Copiapó. 
          Y como ya todos lo necesitan a él para echarle la culpa, incluidos los cursos de cadetes del '68 al '72, la verdad debe ser definitivamente desterrada.